Tienes las cajas en casa, vacías o a medio llenar, y llevas días dándole vueltas a lo mismo. No a cuánto cuesta ni a cuánto tarda: a cómo embalar una caja para enviar a Paraguay de forma que lo que metes hoy en el salón salga igual de la caja dentro de dos meses, a seis mil kilómetros.
Es una duda razonable. Entre tu casa y la de tu familia hay una nave, una carretilla elevadora, un contenedor, un barco, un puerto y una furgoneta. Nadie va a tratar esa caja con el cuidado con el que la estás llenando tú ahora mismo. Así que el trabajo se hace aquí, antes de precintar.
Lo que le pasa a una caja cuando tú ya no la ves
Antes de meter nada, conviene saber contra qué estás embalando. Tu caja no viaja sola en el asiento de un coche: se apila con otras en la nave, entra en un contenedor encajada entre decenas de bultos y cruza el Atlántico en algo que se mueve. El tránsito marítimo habitual son unos 60 días desde la recogida, y si quieres el detalle de qué pasa en cada tramo lo contamos en cuánto tarda un envío de España a Paraguay.
En ese camino hay tres cosas que castigan al cartón:
- El peso de las cajas de arriba. Una caja aguanta el peso por las esquinas y las paredes, no por la tapa. Si dentro hay aire, la tapa cede y lo que haya debajo lo nota.
- El movimiento. Un barco se balancea durante semanas. Todo lo que pueda recolocarse dentro de la caja, se recolocará: lo pesado tiende a subir y lo frágil acaba donde no debería.
- La humedad. Un contenedor es una caja de acero. Con los cambios de temperatura, el aire húmedo del interior condensa en el techo y las paredes y cae en gotas; en el oficio se le llama sudor del contenedor. El cartón que se moja pierde resistencia y deja de proteger.
No es para asustar. Es para que entiendas por qué las recomendaciones que vienen ahora son las que son.
Qué va abajo, qué va en medio y qué va arriba
La regla es simple: lo pesado y duro abajo, lo blando en medio, lo frágil y ligero arriba. Pero antes de lo pesado va una cosa más.
Empieza por una base. Dos o tres dedos de algo blando en el fondo: una manta vieja doblada, toallas, un jersey gordo. Eso amortigua los golpes que la caja se lleva cada vez que se posa en el suelo, que son muchos más de los que imaginas.
Sobre esa base, lo pesado y compacto: libros (pocos, ya volveremos a esto), conservas, zapatos metidos en bolsas, herramientas, productos envasados en plástico duro. Cosas que no se rompen y que, si se mueven, no hacen daño.
En el medio, lo blando: ropa, sábanas, toallas que aún no hayas gastado en la base. Aquí la ropa no es carga, es material de embalaje gratis. Aprovéchala.
Arriba, lo frágil y lo ligero, ya envuelto. Y una norma que se olvida siempre: nada frágil debe tocar la pared exterior de la caja. Que haya al menos un dedo de ropa entre el cristal y el cartón, por los cuatro lados. La mayoría de las roturas entran por el costado, no por arriba.
Cómo proteger lo frágil sin comprar media ferretería
No hace falta llenar la casa de plástico de burbujas. Con lo que ya vas a enviar se protege casi todo:
- Envuelve pieza a pieza. Dos platos que se tocan sin nada en medio se rompen. Dos platos con un paño de cocina entre ellos, no.
- Los platos, de canto. Puestos de pie, como los discos, aguantan muchísimo más que apilados en horizontal.
- Los vasos, rellenos. Un calcetín dentro de cada vaso y luego el vaso envuelto. Lo hueco se aplasta.
- Los electrodomésticos pequeños, en su caja original si la conservas. Está hecha a medida y absorbe mejor que cualquier apaño.
- Los cristales de marcos y cuadros, con una X de cinta sobre el cristal: si se parte, no se descoloca.
- Nada de ropa o calzado húmedo. Con el sudor del contenedor, lo que entre con humedad sale con moho. Todo seco. Si metes algo en bolsa de plástico, que no vaya herméticamente sellado con humedad dentro.
Cuando creas que has terminado, haz la prueba de la sacudida: cierra las solapas sin precintar, coge la caja y muévela con suavidad. Si oyes cosas moverse dentro, todavía no está lista.
No te pases de peso, aunque el precio vaya por bulto
En Genérica Envíos el precio va por bulto, no por kilo: entre 140 y 160 € según la zona de recogida, y el importe exacto te lo confirma el equipo comercial. Lo explicamos con calma en cuánto cuesta enviar una caja a Paraguay.
Eso tiene una consecuencia lógica y una trampa. La consecuencia: no te penalizamos por cargar la caja. La trampa: la tentación de meterlo absolutamente todo hasta que el cartón dice basta.
Una caja de 80 × 60 × 50 cm llena solo de libros pesa más de lo que puede levantar una persona sin hacerse daño, y el fondo acaba cediendo en algún punto del trayecto. El límite no lo pone la tarifa, lo ponen el cartón y la espalda de quien la mueve. La medida casera es esta: si puedes levantarla del suelo y andar diez pasos sin sufrir, está bien. Si no, saca cosas y repártelas en otra caja.
Los libros, las botellas y las latas conviene repartirlos entre varias cajas en lugar de concentrarlos en una. Una caja pesada y tres medio vacías es el peor reparto posible.
Los huecos son el enemigo
El error más común no es meter demasiado: es dejar aire. Una caja a medio llenar se aplasta cuando le ponen otras encima, y todo lo de dentro viaja dándose golpes durante dos meses.
Rellena cualquier hueco con ropa, toallas, trapos o papel arrugado. Papel de periódico mejor no sobre ropa blanca o vajilla clara, que mancha; papel de cocina o folios viejos van perfectos.
La prueba final: cierra las cuatro solapas y aprieta la tapa con la mano. Si se hunde, falta relleno. Si abomba y las solapas no llegan a juntarse, sobra contenido y el precinto acabará abriéndose solo. El punto bueno es cuando la tapa queda plana y firme.
Cerrar la caja para que siga cerrada dentro de dos meses
Aquí se decide casi todo, y es donde más gente ahorra mal:
- Cinta de embalar ancha. Nada de celo, cinta de pintor ni cuerda. Cinta de embalaje de verdad, de 48 mm o más.
- Refuerza el fondo antes de llenar. Precinta la base primero, con la caja vacía y boca abajo. Es mucho más fácil y queda mejor.
- Precinta en H. Una tira a lo largo de la unión central de las solapas y otra sobre cada uno de los dos bordes transversales. Dibuja una H. Ese es el cierre que aguanta.
- Dos vueltas, no una. Y que la cinta baje unos centímetros por los laterales de la caja, no que se quede solo en la tapa.
- No la precintes hasta el final. Puedes tardar semanas en llenarla, no hay prisa. Es mejor dejar las solapas dobladas y cerrar el día antes de que pasemos a recogerla, que precintar en octubre y tener que rajar la caja en noviembre porque te acordaste del abrigo.
Marca la caja como se marca en Paraguay: ciudad y barrio
En Paraguay no se reparte por calle. Para entregar hacen falta la ciudad y el barrio, más el nombre y el teléfono del destinatario. Da igual lo bien embalada que esté la caja si esos datos están incompletos.
Escríbelos con rotulador grueso en dos caras distintas de la caja, nunca solo en la tapa (una caja apilada esconde la tapa). Y mete una copia de los datos en un papel dentro de la caja, por si la etiqueta exterior sufre.
Si mandas varias, numéralas: «1 de 3», «2 de 3». Cuesta treinta segundos y le ahorra a tu familia el disgusto de no saber si falta algo. Apunta también en una lista qué va en cada una; te servirá a ti y le servirá al destinatario cuando las abra.
Antes de cerrar, que no se cuele lo que no puede viajar
Hay cosas que no deberían entrar en la caja aunque quepan: aerosoles, pinturas, disolventes, alcohol, mecheros, baterías sueltas y en general lo que se considera mercancía peligrosa en transporte marítimo. Tampoco los perecederos, ni el dinero en efectivo, ni las joyas.
Con los alimentos, los medicamentos y los productos de origen animal o vegetal, el criterio lo pone la aduana paraguaya y conviene mirarlo caso por caso: lo repasamos en qué se puede enviar a Paraguay y qué no pasa aduana. Si tienes dudas con algo concreto, pregúntanos antes de meterlo en la caja, no después de precintarla.
Un recordatorio que evita malentendidos al final del viaje: los impuestos, tasas o aranceles que aplique la aduana paraguaya van aparte del precio del envío y los paga el destinatario.
Cuando la tengas llena, avísanos
Ese es todo el trámite. Te dejamos las cajas vacías en casa, las llenas sin prisa —puede llevarte semanas—, y cuando estén cerradas nos avisas y pasamos a recogerlas. La fianza de 20 € por caja que dejas al recibirlas se descuenta del precio final del envío.
A partir de ahí es cosa nuestra: consolidamos en nave, cargamos el contenedor y entregamos puerta a puerta en Asunción, Ciudad del Este, Encarnación o donde haga falta, con firma del destinatario. Nada de recoger en un almacén. Puedes seguir el envío en genericaenvio.com con el número de albarán.
Si quieres saber qué te costaría lo tuyo, escríbenos con tu zona de recogida y el número de cajas: el precio te lo damos el mismo día.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto puede pesar la caja si el precio va por bulto?
El precio es por bulto, no por kilo, así que no te penalizamos por peso. El límite real es el cartón y quien tiene que levantarla: si no puedes cargarla y andar unos pasos con ella, reparte el contenido en dos cajas. Si vas a meter algo especialmente pesado, avísanos antes.
¿Tengo que dejar la caja abierta para la aduana?
No, ciérrala bien precintada. La aduana paraguaya puede inspeccionar un envío, y si lo hace se abre y se vuelve a cerrar. Lo que sí ayuda es que apuntes una lista de lo que va dentro y que el destinatario sepa qué contiene la caja.
¿Cuánto tiempo tengo para llenar la caja en casa?
El que necesites. Te dejamos las cajas vacías en casa y puedes tardar semanas en llenarlas; cuando avises, pasamos a recogerlas. La fianza es de 20 € por caja al dejarla y se descuenta del precio final del envío, no es un cargo aparte.
¿Y si la caja llega golpeada o abierta?
La entrega en Paraguay la hacemos nosotros en la casa del destinatario y se firma. Pídele que revise el estado de la caja antes de firmar y que nos lo diga en ese momento, no días después. Con el número de albarán puedes seguir el envío en genericaenvio.com.
